Érase una vez que se era…

... que la palabra dejó de ser tinta
para ser revoloteo entre la yema de los dedos
Y las letras fueron hiedras llegando lejos
Frondosas lianas tocando el cielo
Eran primavera que florecía
en esta red sin distancias y caricias
en el alma y las mejillas...

...Y apareciste tú...
tú, que ahora me lees...

Y se enredaron nuestras letras,
nuestros puntos y comas,
se engarzaron nuestras manos
cincelando sentires y cantos
Entre líneas surcamos
Corazón al mando; timón
de este barco...

©Ginebra Blonde

martes, 20 de noviembre de 2018

Alien


Riiiiiiiiiiiiing. Riiiiiiiiiiiiiiiiing. Riiiiiiiiiiiiing.

El teléfono vibraba violentamente sobre su soporte y me abalancé sobre él para contestar, si bien ya sabía a quién encontraría al otro lado de la línea.

¿S-sí?

Se oyó la misma extraña respiración acompasada segundos antes de que su voz me atravesase el cerebro.

Hoy será el encuentro, Blair. ¿Tienes lo que te pedí?

Asentí mientras tragaba saliva. Luego me di cuenta de que no me podía ver y me apresuré a afirmarlo con palabras.

P-por supuesto. Ahí estaré.

Piiiiiiiiiii. Piiiiiiiiiiiii. Piiiiiiiiiiii.

Había colgado.

Coloqué de nuevo el teléfono en su soporte y me mentalicé para lograr mi objetivo. Seguidamente me cambié de ropa, vistiéndome con un traje de chaqueta de color rosa chicle para que me reconociera, me peiné el pelo rubio en perfectos tirabuzones, guardé el objeto que me había pedido en mi bolso y, con un ligero temblor en las manos -en parte por el miedo, en parte por la excitación- salí de casa.

Había sido yo quien, tres llamadas atrás, había propuesto el lugar en el que quedaríamos, un sitio neutral, rodeado de gente, en el que me sintiera a salvo: el centro comercial. Mientras caminaba, pensé en lo que había sucedido en los últimos meses...

Lo cierto es que no entendía muy bien por qué yo, de entre toda la humanidad, había sido la elegida para ponerme en contacto con ellos. ¡Supongo que fue mi número el primero que marcaron! Pero no negaré que me supuso una alegría; nunca había sido una persona con demasiados amigos, y hacía mucho tiempo que no tenía familia, así que poder volver del trabajo y hablar con alguien, aunque fuera un extraterrestre, resultaba de lo más reconfortante. ¡Y ahora le iba a conocer en persona!

Mi mente se había imaginado mil y un escenarios distintos de nuestro encuentro, así que cuando llegué, me sorprendió que el ser que me esperaba, también vestido con un traje de chaqueta rosa, tuviera el aspecto de una mujer morena de pelo corto, ojos violetas y una sonrisa preciosa.

-¿Blair?

-¿Ali?

Me abrazó. Sentí como si fuéramos amigas de toda la vida.

-¿Tienes lo que te pedí?

Asentí, rebuscando en mi bolso.

-¿Estás segura de que esto os ayudará a dominar el mundo?

Dejé el objeto en la palma extendida de su mano. Ella sonrió al verlo y lo abrió con un clic. Giró la parte metálica y aproximó el carmín a sus labios.

-Es perfecto.

©Dafne Sinedie

Relato perteneciente a la propuesta: "La llamada"



...


La tarde no podía ser más desapacible, estaba fumando un cigarro mirando la lluvia caer a través de los cristales cuando el sonido estridente del teléfono me sobresalto...
_Si, dígame, no se oía nada al otro lado solo una respiración
_ Oiga, dígame... silencio  
cuando iba a colgar, una voz ronca y profunda respondió con tres palabras...
Buzón, carta, llamada. Colgó.
Me quedé algo descolocada, terminé de fumar mi cigarro y analicé la situación, que habría querido decirme con esas tres palabras.
Me puse a pensar, hacía unos días me di cuenta que alguien me seguía, era una sensación extraña pero la sentía, le consulté con mi compañero de trabajo  cuando en el descanso bajamos a tomarnos un café.
Recuerdo que le conté que esa misma mañana a ir a coger el coche noté unos pasos  muy cerca de mí y al darme la vuelta solo vi unas sombras pero nada más.
Adrián mi compañero en la brigada de estupefacientes me dijo que no me preocupara que tal vez  fuera algún vecino que quería verme el trasero....¡  Mira eso no me  hace ni pizca de gracia tú y tus tonterías machistas!!..
Vale Elena, perdona solo quería que no te preocuparas, y he metido la pata lo siento de veras.
A ver empecemos de nuevo, tú crees que alguien está al tanto de la investigación que llevamos en secreto.
No sé, todo esto es confidencial pero ya sabes, topos los hay en todos lados.   
_ Cuando recobré la serenidad, bajé a ver el buzón de mi casa, y allí vi la carta...
Abrí  el sobre y vi en letras de distintos colores y formas  unas frases que al principio no entendí...
*Diez de los grandes o en la brigada sabrán qué clase de policía eres *
A esto venían acompañadas de unas fotos mías en una situación muy delicada con un grupo de hombres en un local esnifando cocaína...
No había pasado más de treinta segundos cuando el teléfono sonó de nuevo.
Esta vez sí contestaron a la primera me dejaban muy claro que tenía menos de dos días para pagar esa cantidad sino las fotos no solo irían a comisaría, sino que saldría en los periódicos de tirada nacional no dije nada solo que me dieran esos dos días para reunir el dinero.
Pensé en la huida, pero no era viable, al final todo saltaría por los aires y me perjudicaría mucho más. Llegar a un acuerdo con el chantajista  eso no revolvería  el plan que llevábamos en secreto para desorganizar la banda de esos mafiosos de la droga, era un peligro que debía de correr si quería jugar mis cartas bien o estaría en serios problemas.
Al día siguiente fui con el sobre al trabajo, llamé a mi jefe y le enseñé todo más la llamada y el tiempo que tenía para dar una solución.
Elena , tú tienes que decidir si quieres seguir adelante con esto y dar con el jefe de esta mafia que nos trae de cabeza, tú decides, sé que es peligroso pero no te vamos a dejar sola, el as que tenemos  es que creen que eres una yonki  policía y eso juega a nuestro favor.
Los dos días siguientes fueron de infarto, pues el plan había funcionado pero demasiado pronto, la llamada tendría que haber sido más tarde, pero sin duda el topo tenía prisa por desenmascararme pero ignoraba que había caído en su propia trampa las cartas estaban echadas y yo era el as.

Aquella llamada dio un giro a mi profesión, después de la redada y pillarlos todos infraganti me plantee si me trabajo merecía la pena, estar siempre rodeada de escoria y me dije que sí, alguien tenía que velar por la seguridad de los demás yo estaba preparada para ello aunque a veces mi vida estuviera en riesgo... eso me daba adrenalina.


Relato perteneciente a la propuesta: "La llamada"



Proposición InDecente


¿Qué ocurriría si un desconocido te hace una llamada de manera equívoca a las tres de la mañana?

Seguramente contestarías que se ha equivocado y colgarías o… indagarías por quién pregunta, tal vez, saber desde donde llama y a qué lugar pretende llamar… mil conjeturas. Lo que nunca pensarías que pasara es que el tal desconocido no dejara tiempo para articular palabra y él lanzara una “proposición indecente” como quien lanza una granada.

Así ocurrió aquella madrugada. El teléfono sonó y al otro lado una voz intrépida reclamaba mi presencia vestida de una manera singular… escueta indumentaria para el frío de la noche. De nada sirvieron mis avisos haciéndole saber de su error.

Su insistente solicitud me empezó a exasperar y… sí, ya sé que, con solo haberle colgado, el problema se hubiera solucionado… o no. Finalmente me cargué de una orgullosa resolución diciéndole que de continuar con su perorata llamaría a la policía… craso error, porque él entendió que acudiría vestida con tal uniforme.

Ojiplática ante tal escucha me disponía a colgar sin más dilación, ya que aquello se estaba convirtiendo en una conversación de besugos, justo en ese instante un silencio se interpuso entre nosotros dando paso a una disculpa por su parte.

• Eva, encanto ¿Sigues ahí? - Decía en tono conciliador.
• Lo siento, no soy su Eva encanto y tampoco me llamo así. - Al fin pude hacerme oír.
• ¿Y cómo se llama?
• Virtudes, ya que tengo muchas. – Mentí deliberadamente.
• Sería un placer conocer, aunque solo fuese una. – Su tono había cambiado por completo.
• Estoy segura de ello, solo me ha bastado escuchar su proposición para hacerme una idea.

Risa nerviosa al otro lado del hilo y una nueva disculpa. La conversación se alargó algo más de lo planeado donde pude descubrir a un hombre totalmente distinto del que arremetió con un plan erótico-explosivo, solo unos minutos antes.

Y ahí estaba yo en plena madrugada recostada sobre mi cama y hablando plácidamente con un total desconocido, toda una romántica e inusual escena.


Relato perteneciente a la propuesta: "La llamada"



...



–¡Nachooo, qué pasa, hombre!
–¡Hola Chema! Pues te cuento, mi mujer y yo vamos el domingo por la noche a ver un concierto de Christopher Cross al teatro Alcalá. ¿Podrías quedarte de canguro con nuestros niños?
–¡Christopher Cross! ¿Pero todavía da conciertos ese hombre? En cuanto a lo de hacer de canguro... Es que el lunes tengo que madrugar, tío. ¿Acabará muy tarde el concierto? ¿No conocéis a nadie más que se pueda quedar con los niños?
–He pensado en ti porque sé que tienes buena mano con ellos. Pero oye, si no puedes no pasa nada, sólo que... Tengo una foto en la que salimos tú y yo de pequeños en la fiesta de cumpleaños que hicimos en mi casa en 4º de EGB. Estaba pensando en subirla a Facebook etiquetándote, así que ¡tú verás lo que haces! -dijo, riendo.
–¡Ahí va, ya sé qué foto es! Llevaba unas gafas enormes y un jersey de pico amarillo. ¡Sí, claro, que vean esa foto todas mis amistades y que hagan la bromita de “tiene un Ford Fiesta blanco y un jersey amarillo”, como decía la canción de Hombres G! Esto es un *chantaje* en toda regla, que lo sepas.
–¡No me dejas otra opción, tío! Es que se lo he pedido a mis hermanas María y Berta, pero ninguna de las dos puede. María tiene que cuidar a uno de sus niños que está enfermo, y Berta ese día está de guardia en el hospital donde trabaja.

De repente se me encendió la bombilla. Berta es la hermana soltera de Nacho, y ya era mi amor platónico cuando íbamos al colegio. Aún podíamos llegar a un *acuerdo*, después de todo.

–Bueno, pues me quedaré el domingo con tus niños, ¡trato hecho! Pero oye, a cambio pásame el número de móvil de tu hermana Berta, que no lo tengo...
–¡Ah, eso no es problema, hombre! Coge papel y boli y ahora te lo dicto. ¿Para qué querrás tú el número de Berta, ligón...?
–Oh, bueno, para charlar con ella y saber qué tal le va, ya sabes...
–Sí, sí... ¡Que nos conocemos, Chema!


Relato perteneciente a la propuesta: "La llamada"



...


Esa llamada siniestra me hizo sentir pánico, tardé en escuchar su voz y me costaba respirar al querer grabar en mi memoria ese sonido metálico que era capaz de poseer mi mente y acaparar toda mi atención.

Sus frases cortas y frías eran inexplicablemente órdenes para mí. Colgué y fui directa a aquel prado en donde de pequeña tantas veces yo había jugado. Lucía más verde que nunca, con una luz intensa sobre la hierba que me dejaba fascinada.

Esperé nerviosa a que algo sucediera, el corazón se aceleraba con cada instante que pasaba. Llegó un punto que mis piernas ya no resistían, parecía una tomadura de pelo, no sucedía nada, nadie acudía; pero mi cuerpo estaba firme allí, sin poder dar la vuelta para ir de nuevo a casa. Al final me senté y termine acostada sobre la alfombra verde. La manzanilla adornaba el silencioso lugar y tomaba mi profundo sueño su aroma.

Abrí los ojos y le vi, allí en cuclillas acariciando mi pelo. Creí desmayarme, el tiempo me lo había traído. Nunca lo hubiera esperado, aquel sueño inconcluso volvía a mí, pero con un halo diferente, con algo extraño que yo no sabría explicar si me preguntaran. Su voz... Ese tono tan chocante, esa neblina que parecía arroparle y ese intenso brillo en sus ojos.

Yo preguntaba con la mirada y en sus ojos pude entender que el espacio y el tiempo habían perdido todo sentido, que él nunca fue quien yo creía que era... Procedía de otro lugar, quizá de una de mis estrellas soñadas. No fue necesaria la abducción para acompañarle en su sideral viaje, hubo un acercamiento voluntario por mi parte, más bien una urgencia en emprender ese camino desconocido.

Sé que allí todo será diferente, que la mente ha alcanzado niveles que la alejan de todas las bajezas que esconden algunos humanos. La vida me ha terminado haciendo feliz, en otro plano, sí; pero eso es tan baladí...



Relato perteneciente a la propuesta: "La llamada"
https://varietes-ginebra.blogspot.com/2018/10/la-llamada.html


Infidelidad



El tren traquetea con metálica costumbre arrastrándose sobre los raíles y Marta cierra los ojos para no repetir cada día, cada árbol. Su mente se desliza por caminos que la conducen al paraíso.
Es la llamada esperada la que la salva de su desierto. De la sed que no apaga nadie más que él. La piel que reemplaza en pocas horas, los días de depresión y angustia.
Sólo seis estaciones para revivir el encuentro prohibido.
Esos brazos que la rescatan del olvido, un cuerpo haciéndola vibrar al que besa con delirio.

-"Quiero más"-piensa, sintiéndose infiel y súbitamente viva, como si los dedos de su amante vagaran todavía por su piel. Un oasis generoso en su desértica rutina.

-"Que no se me note"- ruega rítmicamente, acompañando el vaivén del tren.
Son sólo seis estaciones de vida...


Relato perteneciente a la propuesta: "La llamada"



Hólar


El "rey de los anillos" se encuentra en su mayor acercamiento a la tierra, debido a eso, nos encontramos frente al Cinturón de Asteroides the Belt. Hace una hora interceptamos la llamada de socorro intergaláctico. Sin estar seguro de su determinación, el Comandante Ashtar envía un equipo de rescate desde la Estación Espacial BQuázar.

De regreso a la instalación médica, el teniente Ritz-Roy me deja en la sala un alienígena llamado Hólar. Según el reporte, después de su abducción, por parte de los feroces Megadentes, éste, pudo sobrevivir flotando mal herido en la superficie del tercer anillo.

Él me observa restringido desde su silla, su cabeza se ladea de izquierda a derecha, como si estuviese evaluando lo que estoy haciendo. Su simple presencia enorme y letal de grado militar es aterrador. Me mira fijamente, con sus grandes pupilas verticales de amarillo refulgente. Desconcertada desvío la mirada, respiro profundo, y prosigo a limpiar sus heridas con yodo quimérico. Un extraño olor a glicinas emana su cuerpo escamoso, de piel verde oscura, y suave al tacto.

Inesperadamente, nuestra nave se zarandea. El resplandor que se ve a través de las ventanas es cegador, proviene de una nave nodriza plateada que dispara por doquier. Las puertas traseras se abren, y una horda de invasores encéladotrianos pelean con mis compañeros en una lucha encarnizada. Entre la desesperación y el pánico, logro ingerir una cápsula que contiene la Ecuación de Skálhol, la única que existe para la búsqueda de civilizaciones extraterrestres.

- Intrusos terrestres, ¿cómo se atreven a rescatarte? - gruñe, la mirada de la alienígena, se dirige a mí.
- ¿Qué pasa con la humana? - pregunta, la furia brilla en sus ojos ámbar.
- Madre. Ella es solamente la oficial médico. - responde, Hólar parece nervioso, mientras habla.

Al instante, se escucha un estruendo de fondo, una explosión. Trozos de metal, madera y vidrio vuelan por los aires. Un pedazo de madera golpea el costado de mi cabeza, apenas puedo abrir los ojos, el dolor es insoportable. Alguien remueve el metálico casco de mi cabeza y me levanta. No puedo distinguir a la figura que me carga, pero si sentir el aura vertiginosa de ese ser, que se alza al infinito.

No sé cuánto tiempo ha pasado. Solo sé que me he incorporado con dificultad, un poco desorientada. Pero puedo ver mi reflejo en una línea de espejos perpendiculares; mi fisonomía humana, mi piel aterciopelada y blanquecina ha desaparecido. Me han transmutado a un reptil robusto, grotesco de azul-pardo, con tentáculos retráctiles en las manos y pies. ¡Qué asco! me veo tan horrorosa.

Hólar está a mi lado. Según él, cuando me recupere, seré la copiloto de su nave OrmeThion. Eso será... hasta que un día logre escapar y, vaya en busca de mi amado planeta Tierra.


Relato perteneciente a la propuesta: "La llamada"



Intrépida


Cada día antes de comenzar la clase recibía un mensaje lleno de insinuación, "qué me enseñarás hoy?", entonces sonreía tratando de disimular ante los demás y levantaba la mirada deteniéndose en ella que mordiendo su labio le respondía con gesto cómplice.

Los días se sucedían en ese juego constante de provocación, juego al que él resistía buscando ser fiel a sus deberes, pero el fin de curso se aproximaba y ella intrépida no renunciaría a su propósito.

Aquel día, antes del examen final, recibió su llamada...

- Sí? diga.

- Hoy quiero conquistarte, por un momento tenerte y hacer lo que te gusta, lo que me pidas, lo que quieras. Llegar hasta ti y de rodillas bajar tu cremallera, acariciarte, ser deliciosamente obediente, ser dócil, solo contigo, para ti, el primero, el único, que tu excitación brote presuntuosa, sentir tu respiración agitada y tus manos llevándome a más.

Quiero que tú lleves el ritmo, como si vieras en mis ojos el deseo, quiero ser tu mejor alumna, quiero tu orgasmo, lo quiero para mí...

Tras algunos minutos en que solo su voz de tono suave y cadencioso llenaba los oídos de él, una exhalación de placer hizo que ella por un instante se silenciara y luego dijera...

- Como me gusta ese gemido que acabo de oír, sé cuánto me deseas, lo sé cuando me miras en clases. Sólo quiero saber algo más.

- Dime qué es? (respondió él casi sin aliento)

- Estoy aprobada?


Relato perteneciente a la propuesta: "La llamada"




Gracias por tu compañía :-) *Gin